Comparto con ustedes este post de Hernan Gorino sobre personas tóxicas espero les ayude...
Cada uno de nosotros, individualmente, podemos
cambiar, podemos hacer el esfuerzo de mejorar lo que no nos gusta, pero no
podemos cambiar a los demás. Eso es algo que no podemos olvidar
cuando nos enfrentamos a la gente tóxica. Ante las personas así solo podemos
hacer dos cosas: evitarlas o enfrentarnos a ellos.
Muchas personas prefieren huir de la gente
tóxica, pero cuando no te queda más remedio que lidiar con alguien así, lo
mejor es buscar la manera de hacerlo de manera inteligente. Al fin y al
cabo, las personas tóxicas siempre encuentran el modo de desparramar
su negatividad, contagiando a los demás, creando mal ambiente, arruinando el
momento.
Las personas tóxicas desafían la lógica de las
relaciones personales. De hecho algunos, aunque inconscientemente en la mayoría
de ocasiones, son felices creando un impacto negativo en los demás.
Otros obtienen satisfacción creando el caos. De cualquier manera, las
personas tóxicas crean innecesariamente complejidad, conflictos y estrés.
“Las
personas tóxicas se adhieren como bloques de hormigón atados a sus tobillos, y
luego invitan a nadar en sus aguas envenenadas”.
- John
Mark Green -
Ante la gente tóxica, inteligencia
emocional:
Hace ya mucho tiempo los estudios demostraron que
el estrés puede tener un impacto irreversible y negativo en el cerebro. Así,
ya sea a través de la negatividad, la crueldad o el victimismo (entre otras
estrategias), las personas tóxicas provocan en el cerebro de los demás un
estado de estrés que requiere de una gestión emocional inteligente para
desaparecer.
La clave para actuar de manera inteligente ante
comportamiento tóxicos es cultivar la capacidad de manejar tus emociones y
de mantener la calma bajo presión. De hecho, una de las mayores cualidades
de las personas que saben gestionar el estrés es su capacidad de neutralizar a
los efectos de las personas tóxicas.
“Desprecia
la opinión de la gente tóxica, sé libre de los críticos y serás libre de cada
una de sus palabras y de sus acciones. No idealices. No esperes nada de nadie”.
-Bernardo
Stamateas-
Ignora a la gente tóxica que
busca tu atención
La gente tóxica no lleva un distintivo que
permita identificarla. Sin embargo, todos sabemos bien quiénes a
nuestro alrededor son una fuente de conflictos y malestar. Sabemos el daño
que pueden llegar a causar. También sabemos por dónde nos atacan. Sabes quién
te busca, y sabes también que te encuentra. Y cuando te encuentra, ahí mismo,
en ese mismo lugar sabes que estás perdido.
Si, por el motivo que sea, no podes evitar
a esa persona tóxica, intenta no caer en su red, ignórala. Sabes
que va a buscar tu atención, que ta va a provocar. No te dejes enredar, que no
te encuentre. No te dejes provocar por sus interrupciones, sus comentarios o
sus acciones. Sé benévolo, sé paciente. Prestale la menor atención posible, mordete
la lengua si hace falta para no hacer que su veneno forme parte de ti, sé
asertivo si ha llegado el momento de marcar un límite.
“Comparte
solo con personas que te pueden ayudar con información y apoyo. Cuando
encuentres a gente negativa, cierra la boca”.
-Israelmore
Ayivo-
No asumas un comportamiento
tóxico: evita el contagio
La característica principal de lo tóxico es que se
contagia, eso mismo ocurre con la gente tóxica: contagia su actitud. Si
respondes con un comportamiento tóxico habrás perdido la
batalla. Aunque esa persona tóxica consiga pulsar tu botón de
“sentirte culpable” no está todo perdido. Mantener la serenidad ante su
peor veneno, la inoculación de la culpa, es posible.
Que sea posible, no significa que sea fácil
ignorar las llamadas de atención de una persona tóxica. De hecho, una
estrategia habitual de la gente tóxica es ridiculizar a su objetivo en público
cuando no consigue un enfrentamiento directo, si es que no ha optado por este
camino primero. Por eso, mantener el control de las emociones es primordial ante
una situación así.
Por otro lado, mantener una distancia
emocional requiere conciencia. No siempre podes impedir que alguien pulse tus
botones sensibles. Cuando esto suceda tendrás que superar tus miedos y
tus complejos y seguir adelante. En cierto modo, es mejor ignorar lo
sucedido, puesto que de ese modo será más sencillo controlar tus emociones. Sin
embargo, hay otra opción: defender tus límites.
“El
descalificador tiene como objetivo controlar nuestra autoestima, hacernos
sentir nada ante los demás, para que de esta forma él pueda brillar y ser el
centro del universo”.
-Bernardo
Stamateas-
Marca y defiende tus límites
Es importante que el ataque de una persona tóxica
no afecte tu dignidad. De hecho, tu dignidad puede ser atacada y ridiculizada,
pero nunca puedes perderla a no ser que la entregues de forma voluntaria.
Por lo tanto, no tienes de defenderte de sus argumentos, sino dejar claros
los límites.
No ofende quien quiere, sino quien puede. Si te
pones a la defensiva le estás demostrando que puede ofenderte, si marcas los
límites le estás dejando claro que no puede atacarte.
Ante una persona tóxica no valen razonamientos ni
explicaciones. Hay que dejar las cosas claras, dejando clara tu autoridad en
aquellas decisiones sobre las que tienes derecho y, al mismo tiempo,
responsabilidad.
Ten en cuenta que para establecer un límite tendrás
que hacerlo de manera consciente y proactiva. Si dejas que las cosas
sucedan naturalmente, te verás obligado a encontrarte constantemente envuelto
en conversaciones difíciles. Si estableces límites podrás controlar gran
parte del caos provocado por una persona tóxica.
Practicar la compasión práctica
Como hemos visto en este artículo, ante una persona
tóxica podemos tomar una actitud de ataque, una posición defensiva o,
simplemente, ignorarla. Pero no siempre es necesario hacer esto, de
hecho, a veces tiene sentido ser simpático con las personas
tóxicas. Tal vez estén pasando por un momento difícil, por una situación
emocional que no saben gestionar con eficacia.
Por desgracia, el comportamiento tóxico es,
con frecuencia, una manera de enfrentarse a una situación personal
difícil. Es cierto que no es justo que hagan cargar a los demás
con su dolor, tampoco hay alivio personal haciendo que los demás se sientan
mal. Sin embargo, en el fondo, no siempre hay maldad, rencor o ira hacia tu
persona en el comportamiento tóxico de los demás.
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