Cuando la mente nos juega una mala pasada…
Gracias por visitar Shiawáse
A quién alguna vez no le ha
pasado que no se acuerda donde dejo el auto estacionado, o dejas la bicicleta y
cuando la vas a buscar no está y no es porque se la robaron sino porque ese día
el lugar donde siempre la dejas está ocupado, entonces la buscas, te desesperas
hasta que haces memoria y ahí está en el lugar nuevo.
Algo así me pasó ayer, mi mente
me jugó una mala pasada, confié en ella y me sorprendió con el resultado. En un
principio creí haber perdido todo, resulta que “guardé en un locker” con llave
17 mi cartera y unos apuntes. Guardo esa llave en mi bolsillo. (no sé porque ayer
decidí dejar todo en un locker diferente), cuando fue el momento de ir a buscar
mis cosas, estas no estaban! Confíe absolutamente en mi mente que decía: están
en el casillero 17 y ohh sorpresa no había nada!
Por mi cabeza se cruzaron varias
opciones A) me la robaron, B) la llave esta cambiada C) está en otro casillero D) rezar E) buscar en los bolsillos.
Busqué por todos lados, y después
de una hora, no me quedó otra que pasar a la letra D y así fue como me puse las
manos en los bolsillos por tercera vez y percibí algo cuadrado con un piolín y
una llave Nº 14 que ni por remota idea me acordé había usado, era otro
casillero, otra llave, y mi mente no la registró. Por lo tanto había puesto dos
llaves en mi bolsillo y ni cuenta me di.
Ahora recuerdo que en un primer
momento atiné a guardar todo en el casillero 17 y dije “no mejor en este otro”
y puse todo en el casillero 14. No entiendo porque esta segunda acción no vino
a mi mente a su debido momento….
Como profesora de Yoga
siempre les digo a mis alumnas “prestemos atención” a todo lo que hacemos diariamente, a
las cosas más simples como ir al supermercado, fijarse que compras, cuánto
pagas, a que lugares vas, y cada tanto por las noches cuando apoyas la cabeza
en la almohada es bueno hacer un recuento de cada situación, eso nos mantiene
más atentos en el aquí y ahora.
Pero todos los días no estamos
iguales, y por más que me esfuerzo en mantener esta práctica diaria, ayer por
estar mal dormida y hacer las cosas automáticamente no prestando la debida
atención pase un mal momento creyendo que había perdido mi cartera.
Lo bueno que puedo rescatar de esta
anécdota es que me sirvió para darme cuenta como estoy viviendo el día a día, me
sirvió para ver si estoy haciendo las cosas con conciencia y también ver cuánto
apego le tengo a las cosas materiales y cuanto esto me afecta o no.
Les paso a contar de qué se trata
y para qué nos sirve prestar atención:
La atención plena cumple tres funciones diferentes.
En primer lugar se trata de darse
cuenta claramente de lo que está ocurriendo en el momento presente, es decir
observar y experimentar sin reaccionar. Seremos capaces entonces de darnos
cuenta de todo lo que está presente y de abrirnos a cada experiencia, sin
juzgarla, sin identificarnos con ella y sin rechazarla. la atención plena nos
permite, percibir directamente los datos sensoriales sin analizarlos,
compararlos o interpretarlos a través del tamiz de los miedos del pasado y los
deseos del futuro, comprendiendo entonces las leyes que gobiernan nuestro
cuerpo, nuestro corazón y nuestra mente.
La segunda de las funciones con las que cumple la atención plena es
que estabiliza, sosiega y fortalece nuestra mente y la capacita para investigar
directamente la naturaleza de la vida. Cuando es lo suficientemente intensa la
atención plena actúa como un punto de referencia y protección que impide que
nos quedemos atrapados en las circunstancias fluctuantes de la vida,
sirviéndonos entonces tanto en el amor, en la música, el tenis y toda actividad
humana.
La tercera función de la atención plena es la de equilibrar la
mente. Si estamos plenamente atentos en el mismo instante en que nos veamos
asaltados por el miedo, la confusión, el apego o en los casos más conmovedores,
por los peores sufrimientos, siempre podremos valorar con detalle cuál es
nuestra situación y siempre podremos recuperar rápidamente nuestro equilibrio.
No importa lo prolongada o compleja sea una experiencia porque un momento de
atención plena bastará para permitirnos recuperar el equilibrio interior.
Gracias por visitar Shiawáse

