lunes, 17 de abril de 2017

YOGA Y LA TOMA DE CONCIENCIA

Cuando la mente nos juega una mala pasada…
A quién alguna vez no le ha pasado que no se acuerda donde dejo el auto estacionado, o dejas la bicicleta y cuando la vas a buscar no está y no es porque se la robaron sino porque ese día el lugar donde siempre la dejas está ocupado, entonces la buscas, te desesperas hasta que haces memoria y ahí está en el lugar nuevo.

Algo así me pasó ayer, mi mente me jugó una mala pasada, confié en ella y me sorprendió con el resultado. En un principio creí haber perdido todo, resulta que “guardé en un locker” con llave 17 mi cartera y unos apuntes. Guardo esa llave en mi bolsillo. (no sé porque ayer decidí dejar todo en un locker diferente), cuando fue el momento de ir a buscar mis cosas, estas no estaban! Confíe absolutamente en mi mente que decía: están en el casillero 17 y ohh sorpresa no había nada!

Por mi cabeza se cruzaron varias opciones A) me la robaron, B) la llave esta cambiada C) está en otro casillero  D) rezar  E) buscar en los bolsillos.

Busqué por todos lados, y después de una hora, no me quedó otra que pasar a la letra D y así fue como me puse las manos en los bolsillos por tercera vez y percibí algo cuadrado con un piolín y una llave Nº 14 que ni por remota idea me acordé había usado, era otro casillero, otra llave, y mi mente no la registró. Por lo tanto había puesto dos llaves en mi bolsillo y ni cuenta me di.

Ahora recuerdo que en un primer momento atiné a guardar todo en el casillero 17 y dije “no mejor en este otro” y puse todo en el casillero 14. No entiendo porque esta segunda acción no vino a mi mente a su debido momento….

Como profesora de Yoga siempre les digo a mis alumnas “prestemos atención” a todo lo que hacemos diariamente, a las cosas más simples como ir al supermercado, fijarse que compras, cuánto pagas, a que lugares vas, y cada tanto por las noches cuando apoyas la cabeza en la almohada es bueno hacer un recuento de cada situación, eso nos mantiene más atentos en el aquí y ahora.

Pero todos los días no estamos iguales, y por más que me esfuerzo en mantener esta práctica diaria, ayer por estar mal dormida y hacer las cosas automáticamente no prestando la debida atención pase un mal momento creyendo que había perdido mi cartera.

Lo bueno que puedo rescatar de esta anécdota es que me sirvió para darme cuenta como estoy viviendo el día a día, me sirvió para ver si estoy haciendo las cosas con conciencia y también ver cuánto apego le tengo a las cosas materiales y cuanto esto me afecta o no.

Les paso a contar de qué se trata y para qué nos sirve prestar atención: 



La atención plena cumple tres funciones diferentes.

En primer lugar se trata de darse cuenta claramente de lo que está ocurriendo en el momento presente, es decir observar y experimentar sin reaccionar. Seremos capaces entonces de darnos cuenta de todo lo que está presente y de abrirnos a cada experiencia, sin juzgarla, sin identificarnos con ella y sin rechazarla. la atención plena nos permite, percibir directamente los datos sensoriales sin analizarlos, compararlos o interpretarlos a través del tamiz de los miedos del pasado y los deseos del futuro, comprendiendo entonces las leyes que gobiernan nuestro cuerpo, nuestro corazón y nuestra mente.


La segunda de las funciones con las que cumple la atención plena es que estabiliza, sosiega y fortalece nuestra mente y la capacita para investigar directamente la naturaleza de la vida. Cuando es lo suficientemente intensa la atención plena actúa como un punto de referencia y protección que impide que nos quedemos atrapados en las circunstancias fluctuantes de la vida, sirviéndonos entonces tanto en el amor, en la música, el tenis y toda actividad humana.


La tercera función de la atención plena es la de equilibrar la mente. Si estamos plenamente atentos en el mismo instante en que nos veamos asaltados por el miedo, la confusión, el apego o en los casos más conmovedores, por los peores sufrimientos, siempre podremos valorar con detalle cuál es nuestra situación y siempre podremos recuperar rápidamente nuestro equilibrio. No importa lo prolongada o compleja sea una experiencia porque un momento de atención plena bastará para permitirnos recuperar el equilibrio interior.


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