Mientras curse la carrera de
Psicología recuerdo uno de los talleres que más me gustó, trataba sobre
Historias de Vidas. En él teníamos que pedir a una persona (desconocida) que
nos contara su vida mientras nosotros tomábamos nota sobre lo más relevante. Luego
cada uno leía al grupo su trabajo. Así que un día me encontré con
alguien cercano que me acercó unos papeles que cuentan la historia de cómo su
padre llegó a nuestro país, él siendo un inmigrante venido desde Egipto cuenta
como se sintió al llegar a nuestra tierra. Me pareció tan buena su historia que la voy a compartir con ustedes, además voy a tratar de hacer su carta natal. No voy a hacer su lectura, sino más bien poder
ver dónde estaban los planetas cuando él nació y ver como toda su familia se
movió de continente.
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| Se observa en su carta natal muchos planetas en casa 9, la de los viajes al extranjero y de larga distancia |
Manuel (nombre de fantasía) fue el
séptimo hijo varón y cuenta que en esa época los que tenían más de seis hijos
no pagaban impuestos. Nació en Egipto, en Asmara, recibió el mismo nombre que
tenía la dirección de la casa. Su padre era un empresario de la construcción
que tenía mucha habilidad para los negocios.
Construyo en Italia un Cinema Teatro en Gala en el año 1927 y 1931.
Propietario de establecimientos
balnearios Elios. En 1949 viajó a buenos aires para construir 3 fábricas para la elaboración de productos de hormigón.
No era su deseo quedarse en Argentina pero un amigo lo convenció. Desde Asmara
se le enviaron todas las maquinarias para la fabricación de bloques, postes,
caños, etc. Su hermano mayor se encargo de esa tarea y viajo al poco tiempo a buenos
aires. Su padre no tenía amplios conocimientos en química y recuerda que en Asmara
quiso experimentar con líquido que supuestamente venía usando para fabricar
pavimento pero no tuvo éxito porque de
niño (Manuel) siempre hacia travesuras y le orino la tina donde tenía ese
líquido de experimentación. Su madre era
una excelente bordadora y muy simpática
sin embargo no sabía cocinar, es así que tomaron a una cocinera. Tenían una perra manto negro que le salvo la
vida cuando se había caído a un pozo abierto en el patio de su casa.
En la ciudad eran conocidos
porque el padre de Manuel descubrió por casualidad un pozo de agua y gracias a
esta dicha abastecía a toda la ciudad de Asmara, debido a que era la única
fuente de agua. En esta ciudad había bases militares americanas que iban con
camiones cisternas para cargar este líquido precioso. Como los bombardeos eran
cerca de donde vivían su padre había construido un refugio bajo tierra, al
borde derecho de la casa, era muy amplio. Su hermana de 12 años era la
encargada de llevarme con ella ni bien tocaran las sirenas. Hasta el día de hoy
lo recuerda y se considera prácticamente su mamá.
En el año 1943 su hermana tenía un
simpatizante al que ella no consideraba de su agrado y fue así que recibieron
amenazas de que la iban a raptar, fue por ese motivo que su padre sacó pasajes a Italia para su madre,
hermanas y para Manuel que tenía 2 años. Recuerda que los dos primeros años y 4
meses se establecieron en Piamonte en Catanzaro y luego de 8 meses estaban en
Sicilia en Gala. Para ir a Catanzaro tenían la estación de trenes a vapor. Los
caminos allí eran de tierra y a los costados había árboles de moras blancas y
negras, viñedos de uvas blancas y negras, plantas de cerezas y nueces. En una
pequeña colina que estaba cargada de violetas se sentía un perfume delicioso
que lo recuerda como si fuera hoy que paso por allí. Cuenta que si bien su
familia tenía mucho dinero la gente aún así no le vendía alimentos por la
escases de la guerra, sin embargo como Manuel era un bebe, si le vendían leche.
Su hermano era de la milicia, obtuvo medallas y diplomas que se las dio Mussolini,
pero su madre tuvo que quemar porque en Catanzaro podían ir los partigianos (antifascistas)
y hubieran pasado un mal momento. Más tarde cayó prisionero de los rusos sin
embargo gracias a su conocimientos en medicina lo tomaron como enfermero por
algunos meses.
En 1946 Manuel viajó de regreso a
Asmara cuando tenía 5 años, la mayor parte de la niñez la paso en su ciudad
natal. Le gustaba andar en bicicleta y generalmente se dirigía al aeropuerto
para ver despegar o aterrizar aviones Douglas Dc 3. El aeropuerto estaba
bastante alejado de la casa.
Siempre recordó con resignación y
pena la vida de gitanos que hacían con su familia, todos separados, esparcidos
por el mundo. Cuenta que prácticamente creció sin padre y sin madre, vagamente
recuerda a sus hermanos y al hermano de Italia. Creció sin afecto y esto lo
marcó para siempre, ya siendo adulto fue demasiado sensible.
Ese año sus vacaciones fueron en
Ailet, allí su papá tenía un restaurante y un hotel. La temperatura en la zona era muy elevada, sobrepasaba
los 40º. Cerca del hotel había aguas termales con propiedades curativas, mucha
gente iba para curarse de sus dolencias.
En septiembre de 1953 se
embarcaron en el barco Elba que salía desde Massava, desde allí a Génova para
luego ir a Buenos Aires. El viaje fue una penuria. El agua del mar rojo era
trasparente dejaba ver el fondo de corales y los peces. Viaje muy movido debido
a que el barco era muy chico. Una de las paradas fue al oeste que estaban las
pirámides del Cairo bajó con su mamá y otros pasajeros, quedaron asombrados por
la magnitud y perfección de estos monumentos
En diciembre del 1953 llegó la
hora de hacer las revisaciones médicas para ir a Argentina, análisis de sangre,
orina y radiografías, electro. Se embarcó en diciembre del 1953 en el
transoceánico Augustus , era realmente una ciudad flotante, tenía negocios,
iglesia, médicos, peluquería, enormes salas de juego, muy moderno. El Augustus
tuvo varias paradas en Barcelona , luego en Dakar, luego siguió por el océano
Atlántico y antes de cruzar el ecuador avisaron que comenzaba la fiesta de
Neptuno. . La primer parada fue en Rio de Janeiro, bajo con su mamá y hacia un
calor infernal. Luego Porto alegre y más tarde Montevideo para dirigirse al
puerto de Buenos Aires.
Estaba ansioso por conocer la
gran ciudad, eran las cinco y media de la mañana del 24 de diciembre para la
llegada al puerto, pero fue una gran desilusión ver que el agua era marrón y no
lo podía creer, claro!! Era el río de la plata…
A lo lejos veía edificios pero que gran desilusión ver esos galpones que
parecían establos, en comparación al puerto de Génova que era más limpio y
cómodo. Que olores feos sentía, no podía creer que estaba en la ciudad de
buenos aires, me vinieron ganas de volver a Asmara, pensaba, hubiera vuelto
nadando.
En retiro tomaron el tren de
Retiro a Villa Adelina, luego de media hora en tren en asientos incómodos
emprendieron un camino a pie. La casa a la que llegamos no se podía comparar
con la de Asmara, era muy pequeña. A Manuel le costó acostumbrarse a este nuevo
sitio y hubo días en que lloraba por haber dejado su ciudad natal y no había
nadie que pudiera regresarlo.
En el año 1954 fue a San Luis a
visitar a parientes y en marzo comenzaron las clases, lo anotaron en 2 grado de
la secundaria. A pesar de no tener problemas económicos su padre le hacía bajar
bolsas de arena en el puerto de San Isidro a Manuel y a su hermano. También lo
ayudaba en el reparto de ladrillos huecos, los tenía que cargar en un camión y
descargarlos. Todo esto lo hacía en el verano, así juntaba dinero para ir al
cine cuando ya tenía 14 años. En 1958
hizo el curso de Piloto comercial, cuenta que la aviación lo motivó, se sentía
importante y él mismo. Finalizó el curso con éxito y escribió un libro de bitácora
de todos los vuelos efectuados en avionetas.
En 1963 se caso y tuvo 3 hijos.
Trabajo 25 años en una fábrica de fideos, allí fue premiado con medalla de oro
y al año siguiente elegido como mejor compañero.
Y así transcurrió (en pocas palabras) esta historia
de vida de “Manuel” que ya no está entre nosotros, una vida llena de alegrías,
logros, penas, recuerdos, reencuentros y desencuentros. Habiendo venido de otro
continente no por decisión propia sino porque lo trajeron, vino desde Asmara a
Buenos Aires, superando las distancias, los recuerdo y la nostalgia de su
tierra natal.
Gracias por compartir tu
historia, donde quiera que estés, tu familia te recuerda con cariño.
Gracias por visitar Shiawáse