lunes, 13 de febrero de 2017

HISTORIAS DE VIDA



Mientras curse la carrera de Psicología recuerdo uno de los talleres que más me gustó, trataba sobre Historias de Vidas. En él teníamos que pedir a una persona (desconocida) que nos contara su vida mientras nosotros tomábamos nota sobre lo más relevante. Luego cada uno leía al grupo su trabajo. Así que un día me encontré con alguien cercano que me acercó unos papeles que cuentan la historia de cómo su padre llegó a nuestro país, él siendo un inmigrante venido desde Egipto cuenta como se sintió al llegar a nuestra tierra. Me pareció tan buena su historia que la voy a compartir con ustedes, además voy a tratar de hacer su carta natal. No voy a hacer su lectura, sino más bien poder ver dónde estaban los planetas cuando él nació y ver como toda su familia se movió de continente.  

Se observa en su carta natal muchos planetas en casa 9, la de los viajes al extranjero y de larga distancia
Manuel (nombre de fantasía) fue el séptimo hijo varón y cuenta que en esa época los que tenían más de seis hijos no pagaban impuestos. Nació en Egipto, en Asmara, recibió el mismo nombre que tenía la dirección de la casa. Su padre era un empresario de la construcción que tenía mucha habilidad para los negocios.  Construyo en Italia un Cinema Teatro en Gala en el año 1927 y 1931.

Propietario de establecimientos balnearios Elios. En 1949 viajó a buenos aires para construir 3 fábricas  para la elaboración de productos de hormigón. No era su deseo quedarse en Argentina pero un amigo lo convenció. Desde Asmara se le enviaron todas las maquinarias para la fabricación de bloques, postes, caños, etc. Su hermano mayor se encargo de esa tarea y viajo al poco tiempo a buenos aires. Su padre no tenía amplios conocimientos en química y recuerda que en Asmara quiso experimentar con líquido que supuestamente venía usando para fabricar pavimento pero no tuvo éxito porque  de niño (Manuel) siempre hacia travesuras y le orino la tina donde tenía ese líquido de experimentación.  Su madre era una excelente bordadora  y muy simpática sin embargo no sabía cocinar, es así que tomaron a una cocinera.  Tenían una perra manto negro que le salvo la vida cuando se había caído a un pozo abierto en el patio de su casa.


En la ciudad eran conocidos porque el padre de Manuel descubrió por casualidad un pozo de agua y gracias a esta dicha abastecía a toda la ciudad de Asmara, debido a que era la única fuente de agua. En esta ciudad había bases militares americanas que iban con camiones cisternas para cargar este líquido precioso. Como los bombardeos eran cerca de donde vivían su padre había construido un refugio bajo tierra, al borde derecho de la casa, era muy amplio. Su hermana de 12 años era la encargada de llevarme con ella ni bien tocaran las sirenas. Hasta el día de hoy lo recuerda y se considera prácticamente su mamá.

En el año 1943 su hermana tenía un simpatizante al que ella no consideraba de su agrado y fue así que recibieron amenazas de que la iban a raptar, fue por ese motivo que  su padre sacó pasajes a Italia para su madre, hermanas y para Manuel que tenía 2 años. Recuerda que los dos primeros años y 4 meses se establecieron en Piamonte en Catanzaro y luego de 8 meses estaban en Sicilia en Gala. Para ir a Catanzaro tenían la estación de trenes a vapor. Los caminos allí eran de tierra y a los costados había árboles de moras blancas y negras, viñedos de uvas blancas y negras, plantas de cerezas y nueces. En una pequeña colina que estaba cargada de violetas se sentía un perfume delicioso que lo recuerda como si fuera hoy que paso por allí. Cuenta que si bien su familia tenía mucho dinero la gente aún así no le vendía alimentos por la escases de la guerra, sin embargo como Manuel era un bebe, si le vendían leche. Su hermano era de la milicia, obtuvo medallas y diplomas que se las dio Mussolini, pero su madre tuvo que quemar porque en Catanzaro podían ir los partigianos (antifascistas) y hubieran pasado un mal momento. Más tarde cayó prisionero de los rusos sin embargo gracias a su conocimientos en medicina lo tomaron como enfermero por algunos meses.


En 1946 Manuel viajó de regreso a Asmara cuando tenía 5 años, la mayor parte de la niñez la paso en su ciudad natal. Le gustaba andar en bicicleta y generalmente se dirigía al aeropuerto para ver despegar o aterrizar aviones Douglas Dc 3. El aeropuerto estaba bastante alejado de la casa.

Siempre recordó con resignación y pena la vida de gitanos que hacían con su familia, todos separados, esparcidos por el mundo. Cuenta que prácticamente creció sin padre y sin madre, vagamente recuerda a sus hermanos y al hermano de Italia. Creció sin afecto y esto lo marcó para siempre, ya siendo adulto fue demasiado sensible.  


Ese año sus vacaciones fueron en Ailet, allí su papá tenía un restaurante y un hotel.  La temperatura en la zona era muy elevada, sobrepasaba los 40º. Cerca del hotel había aguas termales con propiedades curativas, mucha gente iba para curarse de sus dolencias.

En septiembre de 1953 se embarcaron en el barco Elba que salía desde Massava, desde allí a Génova para luego ir a Buenos Aires. El viaje fue una penuria. El agua del mar rojo era trasparente dejaba ver el fondo de corales y los peces. Viaje muy movido debido a que el barco era muy chico. Una de las paradas fue al oeste que estaban las pirámides del Cairo bajó con su mamá y otros pasajeros, quedaron asombrados por la magnitud y perfección de estos monumentos

En diciembre del 1953 llegó la hora de hacer las revisaciones médicas para ir a Argentina, análisis de sangre, orina y radiografías, electro. Se embarcó en diciembre del 1953 en el transoceánico Augustus , era realmente una ciudad flotante, tenía negocios, iglesia, médicos, peluquería, enormes salas de juego, muy moderno. El Augustus tuvo varias paradas en Barcelona , luego en Dakar, luego siguió por el océano Atlántico y antes de cruzar el ecuador avisaron que comenzaba la fiesta de Neptuno. . La primer parada fue en Rio de Janeiro, bajo con su mamá y hacia un calor infernal. Luego Porto alegre y más tarde Montevideo para dirigirse al puerto de Buenos Aires.


Estaba ansioso por conocer la gran ciudad, eran las cinco y media de la mañana del 24 de diciembre para la llegada al puerto, pero fue una gran desilusión ver que el agua era marrón y no lo podía creer, claro!! Era el río de la plata…  A lo lejos veía edificios pero que gran desilusión ver esos galpones que parecían establos, en comparación al puerto de Génova que era más limpio y cómodo. Que olores feos sentía, no podía creer que estaba en la ciudad de buenos aires, me vinieron ganas de volver a Asmara, pensaba, hubiera vuelto nadando.



En retiro tomaron el tren de Retiro a Villa Adelina, luego de media hora en tren en asientos incómodos emprendieron un camino a pie. La casa a la que llegamos no se podía comparar con la de Asmara, era muy pequeña. A Manuel le costó acostumbrarse a este nuevo sitio y hubo días en que lloraba por haber dejado su ciudad natal y no había nadie que pudiera regresarlo.

En el año 1954 fue a San Luis a visitar a parientes y en marzo comenzaron las clases, lo anotaron en 2 grado de la secundaria. A pesar de no tener problemas económicos su padre le hacía bajar bolsas de arena en el puerto de San Isidro a Manuel y a su hermano. También lo ayudaba en el reparto de ladrillos huecos, los tenía que cargar en un camión y descargarlos. Todo esto lo hacía en el verano, así juntaba dinero para ir al cine cuando ya tenía 14 años.  En 1958 hizo el curso de Piloto comercial, cuenta que la aviación lo motivó, se sentía importante y él mismo. Finalizó el curso con éxito y escribió un libro de bitácora de todos los vuelos efectuados en avionetas.


En 1963 se caso y tuvo 3 hijos. Trabajo 25 años en una fábrica de fideos, allí fue premiado con medalla de oro y al año siguiente elegido como mejor compañero.



Y así transcurrió (en pocas palabras) esta historia de vida de “Manuel” que ya no está entre nosotros, una vida llena de alegrías, logros, penas, recuerdos, reencuentros y desencuentros. Habiendo venido de otro continente no por decisión propia sino porque lo trajeron, vino desde Asmara a Buenos Aires, superando las distancias, los recuerdo y la nostalgia de su tierra natal.


Gracias por compartir tu historia, donde quiera que estés, tu familia te recuerda con cariño.

Gracias por visitar Shiawáse

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